En Marte podría haber "restos de vida"

Detalle del área Nili Fossae en Marte. NASAUn equipo de científicos en Estados Unidos identificó rocas que, dicen, podrían contener evidencia de vida en el planeta rojo. Los investigadores llevaron a cabo el hallazgo en una región de Marte conocida como Nili Fossae.

Según los científicos, esta zona marciana es un "vivo retrato" de una región en Australia donde ha quedado enterrada y conservada evidencia de la vida más antigua de la Tierra.

El estudio, publicado en Earth and Planetary Sciencie Letters, afirma que se trata de fósiles de 4.000 millones de años de antigüedad.

Pero los científicos subrayan que necesitan analizar esa región de Marte mucho más detalladamente para saber si realmente se trata de signos de vida o de alguna característica formada por procesos geológicos.

El Nili Fossae es una fractura en la superficie de Marte que ha intrigado a los científicos desde 2008 cuando fueron descubiertas rocas que contenían minerales de carbonato.

Cuando un ser vivo es enterrado se convierte casi siempre en carbonato. Así que ese hallazgo fue el primer signo claro de que podría existir vida en Marte.

Ahora, un equipo del Instituto para la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre, o SETI, en California, comparó esas rocas marcianas con las de la región de Pilbara en Australia Occidental.

Los científicos creen que los mismos procesos "hidrotérmicos" que preservaron los marcadores de vida en esa región de la Tierra pudieron haber ocurrido en la región de Nili Fossae en Marte.

"En la región de Pilbara se ha conservado la evidencia más antigua de vida en la Tierra" dijo a la BBC el doctor Adrian Brown, quien dirigió la investigación.

"Y cuando localizamos carbonato en Marte, esto nos dio un buen indicio de que la región de Pilbara era un vivo retrato de Nili Fossae y que allí deberíamos buscar indicios de vida primitiva en ese planeta".

Los minerales de carbonato de Pilbara, como carbonato de calcio, surgen de restos fosilizados de conchas o huesos y ofrecen una forma para investigar las primeras formas de vida que existieron en la Tierra.

Ahora los científicos utilizaron un instrumento en la sonda de reconocimiento de Marte (MRO) de la NASA, que utiliza luz infrarroja para analizar las rocas de Nili Fossae.

Posteriormente usaron la misma técnica para estudiar las rocas de la región de Pilbara.

"Pilbara es una región muy fría" explica el doctor Brown.

"Es una parte de la Tierra que ha logrado mantenerse en la superficie durante unos 3.500 millones de años, casi el 75% del tiempo que ha existido la Tierra".

"Esto nos da una oportunidad de mirar lo que ha ocurrido en la Tierra desde sus primeras etapas", agrega.

Los investigadores descubrieron que las rocas de Nili Fossae son muy similares a las rocas de Pilbara, en términos de los minerales que contienen.

Y creen que esto es un indicio de que en Nili Fossae podría haber restos de vida primitiva.

El equipo esperaba poder estudiar más de cerca esas rocas.

Existía la posibilidad de que la próxima misión de la NASA a Marte, que será lanzada el próximo año, visitara Nili Fossae y desenterrara esa potencial evidencia de vida.

Sin embargo, la agencia estadounidense recientemente expresó que ese sitio rocoso y antiguo era muy peligroso para colocar a su sonda exploradora.

El vehículo, llamado Laboratorio de Ciencia de Marte, será el último que llegue al planeta rojo hasta 2018 y los científicos esperan ansiosos el anuncio de la NASA sobre el lugar donde será ubicado.

Para los científicos del SETI, quizás será la última oportunidad para poder resolver el misterio de si existe o no vida en el planeta rojo.

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Misterioso colapso de la atmósfera superior de la Tierra

Las capas de la atmósfera superior de la Tierra. Crédito de la imagen: John Emmert/NRLInvestigadores, financiados por la NASA, están monitorizando un evento importante en la atmósfera de nuestro planeta. A gran altitud sobre la superficie de la Tierra, en el sitio donde la atmósfera se encuentra con el espacio, una capa de gas enrarecido, llamada "termósfera", colapsó recientemente y está ahora rebotando nuevamente.

"Esta es la contracción más pronunciada de la termósfera en, al menos, 43 años", dice John Emmert, del Laboratorio de Investigación Naval, quien es el autor principal de un artículo que anunció el hallazgo, en la edición del 19 de junio de Geophysical Research Letters (GRL o Cartas de Investigación en Geofísica, en idioma en español). "Esto constituye un récord de la Era Espacial".

El colapso ocurrió durante el profundo mínimo solar que tuvo lugar en 2008–2009 (un hecho que por sí solo no sorprende a los científicos). La termósfera siempre se enfría y se contrae cuando hay poca actividad solar. En esta ocasión, sin embargo, la magnitud del colapso fue de dos a tres veces mayor de lo que podría atribuirse a la baja actividad solar.

"Está ocurriendo algo que no entendemos", dice Emmert.

El rango de altura de la termósfera varía desde los 90 km hasta más allá de los 600 km. Es el dominio de los meteoros, de las auroras y de los satélites que pqsan rozando la termósfera en su recorrido alrededor de la Tierra. También es donde la radiación solar hace el primer contacto con nuestro planeta. La termósfera intercepta los fotones del ultravioleta extremo (UVE) del Sol antes de que alcancen el suelo. Cuando la actividad solar es alta, el UVE solar calienta la termósfera, causando de ese modo que se infle como un malvavisco sostenido sobre una fogata. (Este calentamiento puede hacer que las temperaturas suban hasta los 1400 K —de allí el nombre termósfera.) Cuando la actividad solar es baja, ocurre lo opuesto.

Recientemente, la actividad solar ha sido muy baja. En 2008 y 2009, el Sol se adentró en un mínimo solar como los que ocurren solamente una vez cada siglo. Se presentaron pocas manchas solares, casi no se produjeron erupciones solares y la radiación UVE del Sol estuvo en un nivel muy bajo. Los investigadores inmediatamente dirigieron su atención a la termósfera para ver qué ocurriría.

¿Cómo se puede saber qué está ocurriendo en la termósfera?

Emmert emplea una ténica ingeniosa. Debido a que los satélites experimentan arrastre aerodinámico cuando se mueven a través de la termósfera, es posible monitorizar las condiciones que allí imperan observando el decaimiento orbital de los satélites. Él analizó las tasas de decaimiento de más de 5.000 satélites en un rango de altitudes desde los 200 hasta los 600 km y en un período de tiempo que cubre desde 1967 hasta 2010. Esto proporcionó una muestra única, en tiempo y espacio, de la densidad, de la temperatura y de la presión termosféricas, la cual abarca casi toda la Era Espacial. De esta manera, el científico descubrió que el colapso termosférico que tuvo lugar en 2008–2009 fue no solamente más pronunciado de lo que se esperaba, sino también más grande de lo que la actividad solar puede explicar.

Una explicación posible es la presencia de dióxido de carbono (CO2).

Cuando el dióxido de carbono alcanza la termósfera, funciona como un refrigerante, extrayendo calor a través de la radiación infrarroja. Bien se sabe que los niveles de CO2 de la atmósfera terrestre han aumentando recientemente. El CO2 adicional en la termósfera pudo haber incrementado el enfriamiento causado por el mínimo solar.

"Pero los cálculos no concuerdan del todo", dice Emmert. "Incluso si se toma en cuenta el CO2 usando nuestro conocimiento más avanzado acerca de cómo funciona como refrigerante, no podemos explicar completamente el colapso de la termósfera".

Según Emmert y sus colegas, el bajo nivel de UVE solar explica el 30% del colapso. El CO2 adicional explica otro 10%. Esto hace que quede hasta un 60% del tema sin explicación alguna por el momento.

Ciencia@NASA
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